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Historia de la empanada

   Cada chileno disfruta de está rica y sabrosa masa, muchos las prefieren fritas, otros horneadas, lo importante es que sean jugosas, dicen los expertos en el tema.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Septiembre es el mes de la patria, muchos esperan con ansias el 18, para compartir con sus familias, ir a las fondas bailar un pie de cueca y sobre todo, disfrutar un asado o una rica empanda con buen vino tinto, o su vaso de chicha.

 

Durante este fin de semana largo a parte de disfrutar de lo ya nombrado anteriormente, en un momento de relajo se vino a mi mente cual era la historia de la peculiar empanada de pino, que ha traspasado de generación en generación.

 

 

Esa típica masa rellena con carne molida, con huevo duro, cebolla, aceitunas, pueden ser fritas, hervidas, cocidas al vapor u horneadas, dependiendo del gusto del consumidor, según los expertos nuestra particular empanada, nace antes de la civilización.

 

Los moros llegaron con este exquisito y sabroso alimento, a tierras hispanas aunque muchos discuten que en la madre tierra, ya existían diferentes tipos de empanadas, pero sus ancestros vienen del mundo árabe y griego.

 

Tras ser expulsados los moros de España, descubrieron en América que este producto no existía en estas tierras, es así como la típica empanada chilena encontraría muchas vidas nuevas.

 

En nuestros días encontramos diferentes tipos de empanadas, como la de queso, mariscos, vegetarianas, napolitanas, etc. Pero la de pino es tradición que en esta fecha sea tan consumida por todos los chilenos.

 

El pirru es lo que llaman los mapuches a la mezcla picada con relleno, de donde viene el pino, en su mayoría está mezcla exquisita tiene sus diferentes formas de relleno, lo normal es hacerlo con carne de vacuno, pero en muchos restaurantes o fondas, utilizan pollo o mariscos en su interior.

 

 

Según la tradición campestre muchas empanadas son rellenas con pollo y merengue, otras son denominadas empanadas extremas, como la fenomenal empanada de piure, una bomba de yodo, o la viril empanada de gallo.

 

Los expertos en gastronomía manifiestan que lo único para que una buena empanada sea excelente, no va en el precio, sino en el arte, de una excelente mano.

 

Ahora todo vuelve a la normalidad, habrá que esperar el próximo cumpleaños (200 años), cuando la patria celebre su bicentenario, donde cada compatriota cantará la típica canción “Chile, Chile, lindo, como te querré”, y todos unidos no importando clase social, disfrutarán nuevamente de la rica y sabrosa empanada de pino.

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